Si estás recorriendo Tokio y por un pequeño instante sientes la necesidad de respirar aire puro, de sentir el abrigo de la naturaleza a tu alrededor, cierra los ojos y piensa en Nikko, un pueblo lleno de encanto a 135 kms. de Tokyo.Es el destino ideal para relajar la mente y el cuerpo del ritmo trepidante. ¿Por qué Nikko? Por sus características tanto naturales como arquitectónicas y espirituales, ya que es uno de los centros budistas más importantes de Japón.
En Nikko encontrarás un sinfín de lugares para visitar y fotografiar, pero más allá de experimentar un recorrido turístico maravilloso, sentirás la armonía y la paz en su máximo exponente
Japón, exotismo
Una de las claves para describir el amor de los japoneses a la naturaleza podría ser el término “Setsu-Getsu-Ka” que significa literalmente “Nieve, Luna y Flores”. Podría decirse que este término es el que mejor representa la esencia de la cultura japonesa. Estos tres términos van ligados entre sí, y no se contemplan de forma separada. Es decir, esta expresión se interpreta como concepto fundamental y es una muestra del estilo de vida o la forma de vida tradicional japonesa. La frase puede parecer excesivamente tradicional, como algo perteneciente a otra época y sin repercusión en el presente. No obstante, esta filosofía se refleja en diferentes aspectos de la cultura japonesa, en sus fiestas, en el diseño de interiores, en la cocina, en el diseño de kimonos, en la literatura, etc.
En general, la filosofía del “Setsu-Getsu-Ka” , es el reflejo del resultado de la interrelación de los japoneses con su entorno natural. La mayoría de las costumbres y fiestas tradicionales tienen su origen en esta peculiar relación con el medio natural. Como ejemplos ilustrativos podemos destacar la costumbre del “Ohanami” de contemplar los cerezos en flor en primavera, el “Tsukimi” o la costumbre de observar la luna llena en el mes de septiembre, y también el“Yukimi” o la contemplación del paisaje nevado en invierno. De este modo, se refleja perfectamente el concepto de “Nieve, Luna, Flores”.
Este sentido de la contemplación de la naturaleza, característica de las costumbres japonesas, tiene su origen en la antigüedad. Sin duda, esto refleja la estrecha relación de la cultura japonesa con el entorno de la naturaleza. No existen muchos lugares del mundo, en donde podamos encontrar todas estas características culturales reunidas y materializadas dentro de una forma de pensamiento y una forma de vida.
LOS TEMPLOS
Templos con tejados de oro, templos de una pura simplicidad, santuarios donde se respira tranquilidad y jardines de un refinamiento absoluto…
¿Cuáles prefiere?
Espléndidos templos budistas junto a otros que encarnan la quintaesencia de una discreta elegancia arquitectónica mediante la eliminación de la mayoría de los elementos decorativos. Majestuosos y apacibles santuarios sintoístas situados en la verde penumbra de un bosque… Todo esto lo encontrará en Japón. Surgen de los lugares más inesperados y algunos incluso se esconden en las ciudades más impresionantes como Tokyo u Osaka. La construcción de muchos de ellos data de hace casi mil años. El Sintoísmo, la antigua religión indígena que ha permanecido arraigada en el territorio japonés, centrada en el culto a los antepasados y la armonía con la naturaleza, convive con el Budismo, que llegó de Asia en el siglo VI y que enseña a conseguir la iluminación espiritual y la salvación gracias a la renuncia y el ascetismo. El Sintoísmo y el Budismo son fundamentales para los japoneses contemporáneos y siguen siendo fuentes de inspiración estética y cultural.

